Mis amables y queridas lectoras… Me gustaría presentaros el relato ilustrado de Valentina y su Vespa roja creado en Mundo Inventado, donde las imágenes cuentan cuentos, y los cuentos viven en papel.
Quizás era solo una mañana cualquiera. O quizás no. Todos andaban presurosos, esquivando pisotones y deteniéndose en escaparates mientras lamentaban su escasa suerte. Nada nuevo bajo el sol en el barrio de las Siete Esquinas —que ni eran siete ni esquinas del todo, pero así lo aclamaba la voz popular— hasta su llegada. Apareció sobre una vespa roja y vino a causar alboroto entre las almas del citado lugar, inspirar los comentarios de sus lenguas vividas y nada cautelosas y ser la musa de las plumas adormecidas del café de Don Julián. Aquella señorita, de estatura media y porte elegante, vestía un ceñido vestido color turquesa repleto de lunares blanco que no cesaban en su intento de hacerla parecer más alegre.
Lo cierto es que aparcó su Vespa en medio de una calle adoquinada y rodeada de fachadas clásicas con un encanto atemporal. Decidida a admirar la belleza de su entorno, en silencio cruzó sus piernas con gracia medida y se dejó llevar por el momento ajena a todo cuanto pasaba a su alrededor. El rastro de su fragancia y el misterio de su presencia activaron todas las alarmas en el vecindario. Bellissima, como una postal italiana, decían unos; es hija de un pintor italiano, aquel que se fugó con la bailaora Triana, chismorreaban otros. Las más osadas, con miradas furtivas, aseguraban que era escritora de grandes novelas románticas y había llegado hasta su barrio en busca de inspiración.
— ¡Joie de vivre! —exclamó don Julían. Una vez viajó a París en tren y no podía desperdiciar aquella ocasión para demostrarlo—.
—¡No, hombre, no! ¡Eso es lo que tiene ella en la sangre! —añadieron, la boticaria y su señora con una envidia manifiesta en sus gestos —.
Como un perfume embriagador, los chismes y los halagos fueron de boca en boca, con la discreción escasa de un secreto mal guardado. Ninguno logró descifrar el misterio de aquella mujer y su Vespa roja, aunque nunca faltaron los intentos por parte del mundo de saber más, mucho más sobre ella. Todo ocurrió muy deprisa una mañana en la que Roma despertó acariciada por una lluvia de pétalos rojos. Acunada por esta delicada postal, la misteriosa mujer, con una sonrisa cómplice y espontánea, subió a su Vespa y se marchó.
Desde aquel día, su esencia convive con los vecinos del barrio de las Siete Esquinas. Aseguran complacidos haberla visto vivir dentro de un cuadro y sentir su olor al doblar la calle. Don Julián, siempre atrevido, afirma que su nombre es Valentina, por su belleza y elegancia de andar por la vida con alma propia.
Esta ilustración que forma parte de nuestra colección Mundo Inventado: un rincón donde los cuentos se transforman en arte para decorar, regalar o soñar. Puedes adquirir esta lámina aguí.
¿Os gustaría conocer más relatos ilustrados como el de Valentina y su Vespa roja? Os invito a seguirme en redes, comentar o suscribiros.








